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Family office

Piloto de 90 días: probar tu propia estructura sin romper con nadie

Cómo montar la capa de consolidación en paralelo a tu proveedor durante tres meses, qué hipótesis se prueban y cuáles son las tres salidas posibles.

Carlos Mata GarcíaCarlos Mata GarcíaCEO & Cofundador de VUMI
·7 de octubre de 202610 min de lectura

Un piloto de estructura propia monta la capa de consolidación patrimonial en paralelo al proveedor actual durante unas doce semanas, sin terminar ninguna relación ni mover activos. Se divide en conectar y cargar, contrastar con el informe actual, y reportar y decidir. Permite decidir con datos propios en lugar de con hipótesis.

Un piloto de estructura propia es una prueba acotada en la que la familia monta su capa de consolidación patrimonial en paralelo al proveedor actual, durante unos tres meses, para decidir con datos propios en lugar de con hipótesis. No exige preaviso, no rompe ninguna relación y su coste es una fracción del de una migración.

La mayoría de las familias que dudan entre delegar y montar estructura propia lleva años en esa duda. No por falta de criterio, sino porque la decisión se plantea como irreversible y de gran magnitud. Un piloto la convierte en lo que debería haber sido siempre: una prueba.

Por qué una prueba y no una decisión

La conversación habitual sobre montar estructura propia se atasca porque mezcla dos preguntas muy distintas.

La primera es si la familia quiere asumir el criterio de inversión internamente. Es una decisión de fondo, cara de revertir, y depende de personas y de gobernanza.

La segunda es si la familia puede tener su patrimonio consolidado sin depender del informe de un tercero. Es una cuestión de infraestructura, barata de probar y fácil de revertir.

Casi siempre se debate la primera cuando la que bloquea es la segunda. El piloto separa ambas y resuelve solo la segunda, que es la que además condiciona todo lo demás: sin dato propio no hay forma de evaluar con rigor si el proveedor actual aporta lo que cobra.

Las cuatro hipótesis que se ponen a prueba

Un piloto sin hipótesis definidas es una demostración de producto. Estas son las cuatro que conviene fijar por escrito antes de empezar.

Que el patrimonio se puede consolidar automáticamente. Es decir, que las entidades con las que trabaja la familia se conectan y alimentan solas. El family office español trabaja de media con tres entidades nacionales y dos internacionales (OpenWealth y finReg360, 2025), así que la prueba real es que entren todas, no la más fácil.

Que el patrimonio no financiero cabe. Los inmuebles representan el 22% de la cartera media española y las compañías no cotizadas un 6% adicional (OpenWealth y finReg360, 2025). Un piloto que solo consolide lo financiero no prueba nada relevante, porque la parte difícil es justamente la otra.

Que el informe resultante es presentable. Que lo que sale sirve para llevarlo a la familia o al consejo sin retoque manual.

Que el trabajo de mantenerlo es asumible. Cuántas horas al mes exige realmente, y de quién.

Cómo se estructura en tres bloques

Semanas 1 a 4: conectar y cargar. Se dan de alta las conexiones con las entidades, siempre a nombre de la familia o de su vehículo, no del proveedor de servicios. Se carga el patrimonio no financiero: inmuebles con su valoración de referencia, participadas, fondos de capital privado con sus compromisos y desembolsos. Al final de esta fase existe una primera foto consolidada.

Aquí aparece el primer resultado útil, y suele ser incómodo: el inventario real casi nunca coincide con el que la familia creía tener. Aparecen cuentas olvidadas, posiciones duplicadas entre entidades y activos sin valoración actualizada.

Semanas 5 a 8: contrastar. Se compara la consolidación propia con el informe del proveedor actual, línea a línea. Las diferencias son el producto principal del piloto, y suelen concentrarse en cuatro sitios: comisiones que no figuraban en el informe recibido, activos fuera del alcance efectivo del servicio, criterios de valoración distintos en los ilíquidos y desfases temporales entre fuentes.

Ninguna de esas diferencias implica mala fe. Casi todas se explican por el alcance contratado o por el momento de corte. Pero verlas cambia la conversación con el proveedor, porque deja de haber asimetría de información.

Semanas 9 a 12: reportar y decidir. Se produce el informe con el formato que la familia quiere de verdad, se presenta en un comité real y se mide el esfuerzo de mantenimiento. Con eso sobre la mesa se toma la decisión.

FaseSemanasEntregablePregunta que responde
Conectar y cargar1-4Foto consolidada inicial¿Entra todo el patrimonio?
Contrastar5-8Informe de diferencias¿Qué no veía hasta ahora?
Reportar y decidir9-12Informe propio presentado¿Es sostenible y presentable?

Los criterios de éxito, fijados antes de empezar

Un piloto se evalúa mal si los criterios se definen al final, porque entonces el resultado se interpreta a conveniencia. Conviene fijarlos antes, y en términos verificables.

  • Cobertura: qué porcentaje del patrimonio total queda consolidado de forma automática, y qué queda en carga manual.
  • Fiabilidad: qué diferencia hay entre la consolidación propia y la del proveedor una vez explicadas las divergencias de criterio.
  • Esfuerzo: horas al mes de mantenimiento, y de qué persona.
  • Utilidad: si el informe se presentó en un comité real y si sustituyó al anterior o se sumó a él.
  • Hallazgos: qué se vio que antes no se veía. Es el criterio menos medible y a menudo el más decisivo.

Qué no prueba un piloto

Ser honesto sobre los límites es lo que distingue un piloto de una demostración comercial.

No prueba que la familia pueda prescindir del criterio de inversión externo. La consolidación no decide asignación de activos ni selecciona gestores. Si ese criterio no está dentro, hay que seguir comprándolo fuera.

No sustituye el asesoramiento fiscal ni el legal. Son las funciones en las que más familias españolas declaran apoyarse siempre en asesores externos, un 66% en el asesoramiento legal y un 61% en el fiscal (OpenWealth y finReg360, 2025), y con buenas razones.

No mide bien el coste a largo plazo. Tres meses dan una idea del esfuerzo de puesta en marcha, que siempre es mayor que el de régimen. Conviene no extrapolar linealmente.

Y no resuelve la gobernanza. Quién decide, con qué mandato y con qué órgano es una discusión distinta, que el dato consolidado facilita pero no responde.

Las tres salidas posibles

Un piloto bien planteado admite tres finales, y los tres son resultados válidos.

Continuar delegando, con mejor información. La familia mantiene a su proveedor, ahora con capacidad de evaluarlo y con el histórico acumulándose en casa. Es un resultado excelente, y el más frecuente en el corto plazo.

Pasar a un modelo mixto. El proveedor conserva el criterio de inversión y la coordinación de especialistas; la consolidación, el histórico y el reporte a la familia pasan a la estructura propia. Suele ir acompañado de una renegociación de alcance y precio.

Montar la estructura propia ligera. Con la capa de dato resuelta, el equipo necesario es menor de lo que la familia suponía. En el mercado español el equipo interno de un family office rara vez pasa de seis empleados (OpenWealth y finReg360, 2025), y esa cifra corresponde a estructuras que en buena medida siguen resolviendo a mano la consolidación.

El único final que no debería producirse es no decidir nada, y ese es precisamente el que se evita fijando de antemano una fecha y unos criterios.

Por qué el umbral ha bajado

Merece la pena entender qué ha cambiado para que esta prueba tenga sentido ahora y no hace diez años.

Por debajo de 100 millones de euros, el 83% de los grupos familiares españoles opta por un multi family office o por una estructura integrada en lugar de montar la suya (OpenWealth y finReg360, 2025). Ese dato describe con precisión un mundo en el que la capa operativa, consolidar y reportar, exigía un equipo dedicado. El coste de esas personas era el argumento que empujaba a delegar, y era un buen argumento.

Cuando esa capa deja de ser plantilla y pasa a ser una suscripción de software, el coste fijo que sostenía ese 83% se desploma. En VUMI situamos el punto a partir del cual una estructura propia ligera empieza a sostenerse en el entorno de los 20 millones de euros. Es nuestro criterio, basado en dónde queda el coste de la capa de dato, y no una estadística de mercado ni una conclusión de ningún estudio.

En un piloto, VUMI cubre exactamente esa capa y ninguna otra. La conectividad con bancos y custodios es API propia, sin depender de terceros, en modo de solo lectura y directamente desde la fuente, lo que permite que el patrimonio entre solo y que el histórico se construya contra el origen. En la misma vista conviven las cuentas, las inversiones financieras, el inmobiliario y las participadas, que es lo que hace que la prueba sea representativa y no un ejercicio parcial sobre la parte fácil. Y el informe es personalizable en formato, periodicidad y nivel de detalle, que es la condición para que la fase de reporte pruebe algo de verdad.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un piloto de estructura propia de family office?

Es una prueba acotada de unos tres meses en la que la familia monta su capa de consolidación patrimonial en paralelo a su proveedor actual, sin terminar ninguna relación. Sirve para verificar con datos propios si puede tener el patrimonio consolidado de forma autónoma antes de tomar cualquier decisión estructural.

¿Tengo que avisar a mi multi family office para hacer un piloto?

No es necesario salvo que el contrato incluya una cláusula de exclusividad, que conviene revisar antes. El piloto no altera la relación existente ni interfiere en su operativa, porque la conexión con las entidades se hace en modo de solo lectura.

¿Cuánto dura y qué esfuerzo interno exige?

Unas doce semanas divididas en tres bloques: conexión y carga, contraste con el informe actual, y reporte y decisión. El esfuerzo se concentra en las primeras semanas, sobre todo en la carga del patrimonio no financiero, que es la parte que no se automatiza sola.

¿Qué pasa si el piloto sale mal?

Se termina y no hay nada que revertir, porque no se ha tocado la relación con el proveedor ni se ha movido ningún activo. Un piloto que concluye que el modelo actual funciona bien también es un resultado útil, y llega acompañado del histórico ya acumulado en casa.

¿Qué debe incluir el piloto para ser representativo?

Todas las entidades con las que trabaja la familia, no solo las que conectan con facilidad, y el patrimonio no financiero completo, inmuebles y participadas incluidos. Un piloto limitado a lo financiero no prueba la parte difícil y da una idea falsa de viabilidad.

¿El piloto sustituye a mi asesor?

No. Cubre la capa de información, no la de criterio. El asesoramiento de inversión, el fiscal y el legal siguen siendo funciones distintas, y son precisamente aquellas en las que más familias españolas declaran apoyarse siempre en asesores externos.

¿Qué suele descubrirse durante un piloto?

Lo más habitual son cuentas o posiciones que no estaban en el inventario que la familia creía tener, costes de producto que no figuraban en el informe recibido, activos fuera del alcance efectivo del servicio contratado y concentraciones de riesgo que entidad por entidad no eran visibles.

¿A partir de qué patrimonio tiene sentido plantearse esto?

Depende más de la complejidad que del volumen. Con varias entidades, activos ilíquidos y más de una rama familiar a la que reportar, la necesidad aparece antes que en un patrimonio mayor concentrado en una sola entidad y una sola clase de activo.

Fuentes

  • OpenWealth y finReg360, «Descubriendo al family office español», mayo de 2025 (40 grupos familiares españoles, más de 11.850 millones de euros agregados, entrevistas realizadas durante 2024)
  • UBS, Global Family Office Report 2026 (307 family offices)
  • CNMV, tutorial del inversor sobre traspaso de valores entre entidades

Enlaces entrantes propuestos

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Carlos Mata García
Carlos Mata García
CEO & Cofundador de VUMI

Especialista en consolidación patrimonial y reporting para family offices y empresas familiares en España.

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