Los métodos de valoración de activos ilíquidos pueden agruparse en siete: coste de adquisición, tasación profesional, múltiplos comparables, descuento de flujos, valor teórico contable, última ronda o transacción y NAV del gestor. Cada uno admite unas clases de activo y una periodicidad distinta, y toda valoración debe registrarse con su fecha, su método y su origen.
Un activo ilíquido no tiene precio. Tiene una valoración, que es el resultado de aplicar un método concreto, en una fecha concreta, por alguien concreto. A efectos de gestión patrimonial, los métodos que se usan en la práctica pueden agruparse en siete, y cada uno admite unas clases de activo, se refresca a un ritmo distinto y ofrece un grado de fiabilidad distinto.
Este artículo los recorre uno a uno, por método y no por tipo de activo, y termina donde se juega la calidad de la foto patrimonial: la periodicidad de actualización y los tres datos que deben acompañar siempre a una valoración, fecha, método y origen.
Por qué buena parte del patrimonio familiar no tiene precio
En la cartera global de los family offices, los activos alternativos representan el 42% del total, con un 17% en capital privado y un 11% en inmobiliario (UBS Global Family Office Report 2026, sobre 307 family offices). No es una posición marginal: es casi la mitad del patrimonio.
En España el sesgo es más acusado. Un estudio sobre 40 grupos familiares sitúa la cartera tipo en un 22% de inmobiliario, un 25% de mercados privados y un 6% de empresas no cotizadas (OpenWealth y finReg360, 2025). Sumadas superan la mitad de la cartera y ninguna cotiza: la financiera se lee, el resto se estima.
De ahí el problema: cuando el patrimonio total llega a la familia o al consejo, una parte de la cifra viene de un mercado y la otra de un criterio. Si no se distingue cuál es cuál, las dos parecen igual de firmes.
Qué significa valorar un activo ilíquido
La referencia técnica es el valor razonable, definido como el precio que se recibiría en una transacción ordenada entre participantes del mercado. La NIIF 13 clasifica los datos de entrada de cualquier valoración en tres niveles: precios cotizados en mercados activos para activos idénticos (nivel 1), otros datos observables (nivel 2) y datos no observables (nivel 3). El Plan General de Contabilidad alineó su definición de valor razonable con esa norma mediante el Real Decreto 1/2021 (BOE, 2021).
La regla de clasificación importa: cuando una valoración combina datos de distintos niveles, se clasifica entera en el nivel más bajo que sea significativo (NIIF 13). Basta una hipótesis no observable relevante para que todo caiga a nivel 3.
Casi todos los ilíquidos de un patrimonio familiar son nivel 3. Eso no invalida la valoración, la etiqueta, y esa etiqueta explícita distingue un reporte serio de una cifra suelta.
Los siete métodos de valoración de activos ilíquidos, uno a uno
Valor de adquisición o coste histórico
Es el precio pagado por el activo, sin actualizar. Se usa por defecto cuando no hay nada mejor, y en contabilidad tiene respaldo normativo propio: las inversiones en empresas del grupo, multigrupo y asociadas se valoran a coste menos las correcciones por deterioro acumuladas (PGC, norma de registro y valoración 9ª).
Su virtud es la objetividad: es un hecho verificable, con factura, escritura o contrato detrás.
Su defecto es el tiempo. Un inmueble comprado en 2015 y una participada entrada en 2019 siguen figurando por lo que costaron, no por lo que valen. En un patrimonio con rotación baja, eso congela durante años buena parte del balance. Como criterio de arranque es correcto; como criterio permanente convierte el consolidado en un archivo histórico.
Tasación profesional
Es el informe de un tasador homologado sobre un bien concreto, sujeto a normas técnicas. En España la referencia es la Orden ECO/805/2003, modificada por la Orden ECM/599/2025, de 10 de junio (BOE, 12 de junio de 2025), que introduce el principio de sostenibilidad y exige incorporar el certificado de eficiencia energética a la documentación de la tasación.
Los métodos que reconoce esa norma son cuatro: comparación de mercado, actualización de rentas, coste y residual. Fuera de España, la referencia son las International Valuation Standards, incorporadas al RICS Red Book en su edición vigente desde enero de 2025.
Lo que casi nadie aplica en el reporte patrimonial es la caducidad: los informes y certificados caducan a los seis meses desde su emisión (Orden ECO/805/2003, art. 62). Una tasación de hace tres años sigue siendo un dato útil, pero es un dato histórico y debe reportarse como tal.
Para el detalle del ladrillo dentro del patrimonio, lo tratamos en valoración de inversiones inmobiliarias dentro del patrimonio.
Múltiplos comparables
Consiste en aplicar un múltiplo observado en operaciones o compañías similares a una magnitud del activo: EBITDA, ingresos, superficie, rentas. Es el más extendido para participadas e inmuebles en renta.
Su ventaja es la rapidez: con un múltiplo sectorial y una cifra de cierre se obtiene una valoración en minutos, repetible cada trimestre sin coste externo.
Su fragilidad está en la palabra comparable. Dos compañías del mismo sector con distinto tamaño, deuda o concentración de clientes no soportan el mismo múltiplo, y la elección mueve la cifra. Por eso hay que documentar de dónde sale: un múltiplo sin fuente es una opinión con dos decimales.
Descuento de flujos
El descuento de flujos estima el valor como la suma de los flujos futuros esperados del activo, traídos a presente con una tasa. Se aplica a participadas con negocio estable, inmuebles en renta y proyectos con horizonte definido.
Es el método más completo y el más sensible. Pequeñas variaciones en la tasa de descuento o en el crecimiento a perpetuidad mueven mucho el resultado, y dos analistas competentes pueden llegar a cifras distintas sin que ninguno se equivoque.
En un patrimonio familiar rara vez sirve como refresco periódico: exige un modelo y un mantenimiento que no compensa cada trimestre. Encaja mejor como valoración anual o ante un hito, como la entrada de un socio.
Valor teórico contable
Es el valor de los fondos propios de la participada, según su balance, multiplicado por el porcentaje de participación. El dato ya existe y en muchos casos está auditado.
El propio Plan General de Contabilidad recurre a esta lógica para el deterioro: salvo mejor evidencia del importe recuperable, la pérdida por deterioro se estima a partir del patrimonio neto de la entidad participada más las plusvalías tácitas existentes en la fecha de valoración, netas del efecto impositivo (PGC, norma de registro y valoración 9ª).
Su límite es conocido. El balance recoge lo que costó, no lo que vale, y deja fuera el intangible que en muchas compañías familiares es la mayor parte del valor: marca, cartera de clientes, conocimiento acumulado. Es un suelo verificable, no una estimación de mercado.
Última ronda o última transacción
Se toma el precio de la última operación conocida sobre el activo: la última ronda de financiación de una participada, la última compraventa de un inmueble comparable, el último remate de una pieza equivalente en subasta. Es el método más común para startups y para coleccionables.
Tiene un problema documentado. Un estudio sobre 135 unicornios estadounidenses concluyó que la valoración post money declarada supera de media en un 48% el valor razonable, porque el precio de la última ronda ignora las protecciones que se conceden a los inversores más recientes; al ajustar por esas condiciones, 65 de las 135 compañías perdían el estatus de unicornio (Gornall y Strebulaev, Journal of Financial Economics, 2020).
La lectura es directa: la valoración post money multiplicada por el porcentaje de participación no es el valor de esa participación. Y el precio de la última transacción envejece en silencio, porque mientras no haya ronda nueva la cifra se queda quieta aunque el negocio se haya movido.
Este método es el habitual en carteras de participadas y startups, tratadas en detalle en cómo llevar el control de tu cartera de participadas y startups, y también en activos de pasión como arte y coches.
NAV reportado por el gestor
En fondos de capital privado, deuda privada o inmobiliario institucional, el inversor no valora: recibe. El gestor calcula el valor liquidativo y lo comunica periódicamente.
Es el método con el marco profesional más desarrollado. Las IPEV Valuation Guidelines, en su edición de diciembre de 2025, que sustituye a la de 2022 y rige los periodos de reporte que arrancan a partir del 1 de abril de 2026, fijan la práctica recomendada para reportar inversiones de capital privado a valor razonable (IPEV, 2025).
El inconveniente no es la calidad, es el calendario. El NAV definitivo llega semanas o meses después del cierre del periodo, con frecuencia cuando el inversor ya ha cerrado sus propios libros, y ese desfase suaviza artificialmente la volatilidad de la cartera privada frente a la cotizada (CFA Institute, 2022).
Para el seguimiento de fondos de capital privado desde la óptica del inversor, y no del gestor, está el control de inversiones en private equity, y para leer lo que el gestor reporta sobre ese NAV, qué miden el TVPI, el DPI y la TIR.
Tabla comparativa de los métodos de valoración de activos ilíquidos
| Método | Activos que admite | Periodicidad razonable | Quién lo firma | Fiabilidad |
|---|---|---|---|---|
| Coste de adquisición | Todos | Solo al alta | El propio titular, con contrato o escritura | Alta como hecho, nula como valor actual |
| Tasación profesional | Inmobiliario, activos singulares | Anual o bienal, con caducidad formal a 6 meses | Tasador homologado | Alta, y verificable |
| Múltiplos comparables | Participadas, inmuebles en renta | Trimestral o semestral | Equipo interno o asesor | Media, depende del comparable elegido |
| Descuento de flujos | Participadas, inmuebles en renta, proyectos | Anual o ante un hito | Asesor o equipo financiero | Media, muy sensible a las hipótesis |
| Valor teórico contable | Participadas y sociedades del grupo | Anual, al cierre de cuentas | Contabilidad de la participada | Alta como suelo, baja como valor de mercado |
| Última ronda o transacción | Startups, coleccionables, inmuebles | Cuando ocurre la operación | Documento de la operación | Media a baja, envejece en silencio |
| NAV del gestor | Fondos de capital privado, deuda privada | Trimestral, con desfase | Gestora, con auditoría anual | Alta, pero desfasada |
La periodicidad: cada cuánto se refresca cada valoración
Aquí es donde la mayoría de los patrimonios se rompe: no por elegir mal el método, sino por no volver a aplicarlo.
Un patrimonio con la cartera financiera al día y la mitad de los ilíquidos valorados a coste de 2019 no es una foto, es una ficción con dos velocidades. El peso relativo de cada clase de activo sale mal por construcción: lo que se actualiza sube y baja, y lo que se congela pierde peso solo por no moverse.
La solución no es valorarlo todo cada mes, sino fijar una periodicidad por método y cumplirla:
- Lo que depende de un tercero se recoge cuando ese tercero lo emite: el NAV lleva la fecha del gestor, no la de recepción.
- Lo que se calcula internamente, como múltiplos o valor teórico, se refresca en un calendario fijo y se documenta aunque no cambie.
- Lo que exige un profesional externo, como la tasación, se planifica y se renueva antes de que la anterior quede antigua.
- Lo que solo se mueve por hitos, como la última ronda, se revisa una vez al año para decidir si sigue siendo defendible.
Un calendario de valoración es gobierno, no tarea administrativa: define quién actualiza qué, con qué método y en qué mes. Sin él, cada cierre depende de que alguien se acuerde.
La trazabilidad: fecha, método y origen
Una cifra de valoración sin contexto no es información. Es un número.
Tres campos convierten ese número en un dato auditable, y deben viajar siempre junto al importe:
- Fecha de la valoración. No la fecha del informe consolidado, sino aquella a la que se refiere el valor. Un NAV a 31 de marzo entregado en junio sigue siendo un valor a 31 de marzo.
- Método aplicado. Cuál de los siete, y con qué parámetro clave: qué múltiplo, qué tasa, qué comparable.
- Origen del dato. Quién lo produjo: el tasador, la gestora, la contabilidad de la participada o el equipo interno.
Con esos tres campos, cualquiera puede reconstruir cómo se llegó a la cifra y decidir cuánto peso darle. Sin ellos, el consolidado suma valores producidos en momentos y con criterios distintos. Cómo se trasladan al documento que ve el consejo está en cómo reportar los activos alternativos.
Es la diferencia entre agregar cifras y consolidar patrimonio, y sostiene toda la capa de dato de un family office.
La subjetividad no se elimina, se documenta
Conviene decirlo sin rodeos: valorar un activo ilíquido es estimar, no medir. Dos profesionales aplicando el mismo método al mismo activo llegarán a cifras distintas, y ninguno estará necesariamente equivocado.
De ahí que la consistencia valga más que la precisión. Aplicar siempre el mismo método al mismo activo permite que la serie temporal signifique algo; cambiar de criterio cada año produce variaciones que parecen resultados y solo son cambios de metodología. Cuando haya que cambiarlo, lo prudente es dejar constancia del cambio y de su efecto: un salto del 30% en una participada no se lee igual si viene del negocio que si viene de haber pasado de valor teórico a múltiplos.
Aviso. Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento de valoración, fiscal, jurídico ni de inversión. Las valoraciones descritas son estimaciones de gestión y no sustituyen a una tasación homologada ni a una valoración con efectos legales o fiscales. Para decisiones con consecuencias contables, fiscales o societarias, consulte a un profesional especializado.
Cómo registra y consolida VUMI la valoración de cada activo
VUMI no tasa ni asesora sobre el valor de un activo. Registra la valoración que determinan el titular o su asesor, con su fecha y su método, y la consolida con el resto del patrimonio.
Todos los activos en una vista. Cuentas, inversiones financieras, inmobiliario, participadas y otros activos conviven en la misma pantalla: el ilíquido deja de ser un anexo y entra como una posición más.
Calidad del dato donde el dato existe. En la parte financiera, VUMI accede en modo solo lectura directamente desde bancos y custodios, con API de conexión propia, la única en el mercado español. La referencia con la que se compara el ilíquido tiene que ser dato limpio.
Granularidad en capital privado. VUMI registra los capital calls, estima los futuros y calcula TVPI, DPI y TIR de forma automática, con detalle por fondo y por vehículo.
Reporte personalizable. El informe que llega a la familia o al consejo se adapta en formato, periodicidad y detalle, e incluye el peso de cada clase de activo, como tratamos en el informe patrimonial para el consejo.
Si quieres ver cómo quedaría tu patrimonio con cada ilíquido fechado, con su método y su origen, te lo enseñamos con tus propios datos.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los métodos de valoración de activos ilíquidos más usados?
A efectos de gestión patrimonial pueden agruparse en siete: coste de adquisición, tasación profesional, múltiplos comparables, descuento de flujos, valor teórico contable, última ronda o transacción y NAV reportado por el gestor. Cada uno admite unas clases de activo y se refresca a un ritmo distinto. La elección depende del activo, del dato disponible y del coste de mantener la valoración viva.
¿Cada cuánto hay que actualizar la valoración de un activo ilíquido?
Depende del método. El NAV de un fondo llega con la periodicidad de la gestora, habitualmente trimestral y con desfase. Los múltiplos y el valor teórico admiten refresco trimestral o anual con recursos internos. La tasación profesional suele renovarse cada uno o dos años. Lo importante no es el intervalo exacto, sino que sea fijo y se cumpla.
¿Caduca una tasación inmobiliaria?
Sí. En España, los informes y certificados de tasación caducan a los seis meses desde su emisión, según el artículo 62 de la Orden ECO/805/2003. Para el reporte patrimonial eso no significa que el dato deje de servir, sino que a partir de esa fecha es un valor histórico y debe presentarse con su fecha, no como valoración vigente.
¿Vale la valoración de la última ronda para valorar una participada?
Sirve como referencia, no como valor. La valoración post money declarada de 135 unicornios estadounidenses superaba de media en un 48% su valor razonable, porque el precio de la última ronda no recoge las protecciones concedidas a los inversores más recientes (Gornall y Strebulaev, 2020). Multiplicar el post money por el porcentaje de participación sobrestima la posición.
¿Qué es el nivel 3 de valor razonable y por qué afecta a mi patrimonio?
La NIIF 13 clasifica los datos de entrada de una valoración en tres niveles, del precio cotizado (nivel 1) al dato no observable (nivel 3). Cuando una medición combina niveles, se clasifica entera en el más bajo que sea significativo. Casi todos los ilíquidos de un patrimonio familiar son nivel 3, lo que no los invalida pero obliga a etiquetarlos.
¿Por qué el NAV de un fondo de capital privado llega tarde?
Porque valorar compañías no cotizadas exige un proceso largo. El gestor cierra el trimestre, revisa cada participada y emite el valor liquidativo semanas o meses después, con frecuencia cuando el inversor ya ha cerrado sus propios libros. Ese desfase suaviza artificialmente la volatilidad de la cartera privada frente a la cotizada (CFA Institute, 2022).
¿Puede VUMI valorar mis activos ilíquidos?
No. VUMI no tasa ni emite valoraciones ni asesora sobre el valor de un activo. Registra la valoración que determinan el titular o sus asesores, con su fecha, su método y su origen, y la consolida con el resto del patrimonio para calcular el total y el peso de cada clase de activo.
¿Qué información mínima debe acompañar a cada valoración?
Tres campos: la fecha a la que se refiere el valor, el método aplicado con su parámetro clave y el origen del dato. Con esos tres campos la cifra es auditable y comparable. Sin ellos, el consolidado suma valores producidos en momentos y con criterios distintos sin que nadie pueda señalar dónde está la parte débil.
Fuentes
- UBS, Global Family Office Report 2026 (307 family offices, más de 30 mercados; asignación estratégica media de 2025).
- OpenWealth y finReg360, informe sobre el family office español, 2025.
- Orden ECO/805/2003, de 27 de marzo, sobre normas de valoración de bienes inmuebles y de determinados derechos para ciertas finalidades financieras (BOE).
- Orden ECM/599/2025, de 10 de junio, por la que se modifica la Orden ECO/805/2003 (BOE-A-2025-11815, publicada el 12 de junio de 2025).
- NIIF 13, Medición del Valor Razonable, IFRS Foundation.
- Real Decreto 1/2021, de 12 de enero, por el que se modifican el Plan General de Contabilidad y otras normas contables (BOE).
- Plan General de Contabilidad, norma de registro y valoración 9ª, instrumentos financieros.
- International Private Equity and Venture Capital Valuation Guidelines (IPEV), edición de diciembre de 2025.
- RICS Valuation Global Standards (Red Book) e International Valuation Standards, edición vigente desde enero de 2025.
- Will Gornall e Ilya A. Strebulaev, Squaring Venture Capital Valuations with Reality, Journal of Financial Economics, 2020.
- CFA Institute, Not All NAVs Are Created Equal, 2022.
Enlaces entrantes propuestos
- `consolidar-inmobiliario-participadas-vista-unica` → en la sección «El problema técnico: poner precio a lo que no cotiza», tras el párrafo que enumera los métodos de participadas no cotizadas. Anchor: «los métodos de valoración de activos ilíquidos, uno a uno»
- `valoracion-inversiones-inmobiliarias-patrimonio` → en la sección «Valoración y peso del inmobiliario sobre el total del patrimonio», tras el párrafo que explica que el inmobiliario se actualiza por hitos. Anchor: «cada cuánto se actualiza cada método de valoración»
- `control-cartera-participadas-startups` → en la sección «Valoración de participaciones no cotizadas: límites y buenas prácticas», al cierre de la sección. Anchor: «guía completa de métodos de valoración de ilíquidos»

Especialista en consolidación patrimonial y reporting para family offices y empresas familiares en España.
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